Una pareja recibe cientos de cartas para Santa por error y decide cumplir las peticiones

Para su sorpresa, los deseos de los niños son cosas tan básicas como cobijas, abrigos y comida.


Si por algo la Navidad es la temporada del año favorita de muchas personas alrededor del mundo, es por la magia que envuelve a muchas tradiciones que llenan de ilusión a todos. Una de ellas es la de la llegada de Santa Claus, uno de los personajes más recurridos de la época, pues su presencia se traduce a una lluvia de regalos y sueños cumplidos para muchos pequeñitos. Sin embargo, Santa necesita algunas personas que lo ayuden a cumplir cada una de los deseos de los millones de niños que cada año envían sus cartas con la ilusión de que sean concedidos. Dos de esas personas elegidas fueron Jim Glaub y Dylan Parker, una pareja de Nueva York que por azares del destino comenzó a recibir en su hogar cartas dirigidas a Santa, primero solo algunas y ahora miles, un misterio que hasta la fecha no han logrado descifrar, pero que ya es parte de sus tradiciones navideñas, por lo que ahora se dedican a responder cada una de las cartas y cumplir las peticiones que los pequeños hacen a través de ellas.

Todo comenzó cuando Jim y Dylan se mudaron a un apartamento ubicado en Chelsea en Nueva York. La pareja ya había recibido la advertencia de que en fechas cercanas a Navidad, solían recibir algunas cartas dedicadas a Santa, algo a lo que no le dieron mucha importancia. Sin embargo, acercándose el mes de diciembre comenzaron a llegar las cartas, una a una y poco a poco, sin imaginar lo que estaba a punto de suceder. “En 2010 recibimos una carta, luego un par más. A finales de noviembre estábamos en cientos. En diciembre fueron más de 400, fue bastante alarmante”, narró Jim a BBC Radio 4.

La pareja decidió abrir una de las cartas y leer el contenido de las mismas, llevándose una gran sorpresa, pues se dieron cuenta de que las peticiones de los pequeños no buscaban juguetes o dulces, sino que la mayoría pedía cosas de primera necesidad como cobijas, abrigos y comida. Fue entonces que Jim y Dylan comprendieron que no podían quedarse de brazos cruzados y comenzaron a responder las cartas y cumplir con las peticiones de los pequeños.




Fue así que, año con año comenzaron a responder cada una de las cartas que les llegaban a su puerta y cumplir las peticiones de los niños más necesitados del lugar, pues la mayoría provenía de pequeños de Nueva York. Hasta el momento, el que sigan llegando cartas hasta este domicilio sigue siendo un misterio y de hecho, Jim y Dylan llegaron a tener un acalorado intercambio de palabras con su cartero, pues en un principio creyeron que se trataba de una broma.


Encuentran refuerzos

Aunque Jim y Dylan ya se han mudado ya de apartamento, siguen recibiendo las cartas de los pequeños con ayuda de los nuevos inquilinos de su antiguo hogar. De hecho, al darse a conocer su historia, muchos de sus amigos se han sumado a la iniciativa de forma espontánea, por lo que incluso ya han fundado toda una organización sin fines de lucro a la que han decidido nombrar Milagro en la calle 22, en honor al nombre de la calle en la que se encuentra el lugar al que llegan las cartas. Además, su proyecto ha crecido tanto, que incluso ya piensan en llevarlo al Reino Unido, lugar en el que vivieron dos años y desde donde les han hecho saber quieren contribuir con esta noble causa. En su página web, se encuentra la convocatoria para que todo aquel que quiera convertirse en ayudante de Santa lo pueda hacer y comparta un poco de lo que tiene con los más necesitados, haciendo así un pequeño milagro de Navidad.

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Selena